viernes, 30 de enero de 2015

Sorry, I don't listen to what you're saying. Anyways, I don't care a fuck

Qué cansancio querer explicarte y que no tengas razón porque la gente dice que no y punto. Esa inseguridad entre lo que sientes, que cierra más la soga en torno a tu cuello, lo que percibes, lo que ha pasado... Verdaderamente, es agobiante, agonizante. Es un querer salir de una misma y decir: "¡Por Dios, quiero ver la realidad y comprenderlo, ser y saber de manera objetiva!". 
Pero nada. Arre, burra, arre... Sigue cerrando los ojos y pasando por el aro. Total, es obvio, tus piedras, tu camino, tu mierda, tu boca, tu garganta. Agarra la cuchara y traga. ¿A quién le importa? A nadie. A nadie hasta que lo vive. Ojalá todos lo vivieran más a menudo. 
Que mi equivocación, si es así, no resta razón a nadie, pero simplemente es intentar ponerse en el lugar de alguien, simplemente eso. 
No puedo callarme y sin más, hacer oídos sordos y volverme ciega. No cuando además, eso me supone un doble o triple desgaste mental y emocional. Yo no sé dejar mi mochila ahí tirada como la inmensa mayoría hace o parece hacer. No puedo dominar todo lo que me ocurre ni lo que me afecta. No soy dueña de las circunstancias, pero a todos los que sólo me ven como la niña tonta que se tira de cabeza a lo fácil y patalea porque no quiere, los invitaría a pasarse en esos momentos por mi cabeza y que lo vivieran, a que fuesen yo en esos momentos de ingravidez, de locura, de incertidumbre e inseguridad. El verte tan sumamente confusa y perdida que no sabes qué decisiones tomar, ni si quiera para lo más simple. Porque coges miedo, todo es miedo, miedo al miedo. 
No es tan fácil como decir "no tienes voluntad", "no lo haces porque no quieres", "si dices que no puedes, no lo haces". Querer no es poder, no lo es siempre. Una persona sola no puede hacer muchas cosas, no puede imponer sus leyes, por supuesto. Contra eso nadie protesta ni tiene nada que decir. Pero una persona que no quiere que su mierda afecte a otros, que se ahoga, que se autodestruye porque directamente le afectan las consecuencias y las circunstancias de decisiones ajenas, en temas serios, no de niñatadas, esa persona "no quiere", por eso "no puede". JA. 

Querría ser millonaria. Querría ser 20cm más alta. Querría tener conmigo de por vida a la gente que más quiero y que no me imagino no tener al lado un día. Querría que muchas cosas fueran pasa siempre. Querría poder deshacerme de cómo soy y ser de otra manera. Pero hay muchas cosas que se nos escapan de las manos, y unos lo miran sin importancia, otros lo ignoran y aprenden a vivir de ese modo. En cambio yo no. No puedo dejar de lado, desconsiderar que no tengo la fuerza y el poder para imponer lo que yo quiero, para hacer lo que yo quiero, porque en el medio de todas y cada una de mis decisiones, no sólo estoy yo. Que a esa gente le importe estar en el medio o no, es otra cosa. Pero al sufrir el atropello, luego hay bocas que buscan explicaciones. Bocas que te señalan como responsable. Bocas que te dicen que eres débil, que no tienes voluntad, que en seguida te vienes abajo. Que soluciones tus problemas porque verte mal les afecta. Entonces, ¿qué? ¿Me callo y ya? ¿No quieres escucharme? No me escuches. Pero no tengo por qué compartir sólo lo bueno y lo divertido con alguien que me ignora en el momento que necesito ayuda. Y si se trata de viceversa, tengo que estar... Aaaah. Primero soy idiota, egoísta, infantil, mala persona. Luego simplemente podría ser egoísta y mala persona, peor persona aún por no estar atenta a otros ombligos. 

Me consume este egoísmo envasado que todos aconsejan. Me consume y me agobia, me hace agonizar, pensar que en la teoría todo es tan bonito y en la práctica tengas que quedarte en tu parcelita de conciencia, pero si se trata de otra persona, tengas que ir a reír y llorar a la parcelita ajena, porque la persona te necesita. Entonces a mí no me puede importar una mierda lo que te pase, tengo que estar. A ti sí puede importarte una mierda lo que me pase, porque te sientes mal, porque te afecta verme mal, porque te pone mal que no te haga caso y pase por tu arco del triunfo. A lo mejor es que se mezclan las cosas. A lo mejor en mi caso sólo necesito que me escuches, no que me cierres la puerta en las narices. A lo mejor sólo necesito que me respondas a la pregunta que te hago, que te involucres hasta un "yo haría", pero no te estoy pidiendo un "lo que tienes que hacer es...". Una cosa es aconsejar y recomendar, y otra es que yo coja tu mano y te pida que te arrastres conmigo al fondo del agujero. En medio hay un abismo. Pero esto son teorías de loca-infantil-sinvoluntad-débil-amargada-nosécuántos. No son cosas para la gente seria. 

martes, 27 de enero de 2015

Fire and fry

- Para mí es como..., es como para ti, tu debilidad. 
- Sí, ya, lo sé. Pero ya no. 

Y es una cosa de ésas que se me escapa la sonrisa irónica cuando lo pienso. ¡Bieeen! Eso era algo que siempre pensé que jamás pasaría, pero pasó. Tenía que pasar.

"¿Me arrepentiré? Seguro".

Y tampoco. 

Básicamente soy de lecturas estúpidas, canciones tristes y dramones concentrados. No albergo nada en el cerebro, he aprendido a vivir en modo-burbuja. Lo intento. Sé que no debo. Lo intento. Pero debo de asustar a la misma realidad o algo así. 

Lo mío es estar sumergida en un momento, en un tiempo y espacio concretos y cuando me voy emocionada a contárselo a alguien, se tiene que evaporar toda esa alegría. ¿Por qué? No sé. Algún mecanismo de agotamiento antiagotamiento mental. Nunca es demasiado importante. 
El ensimismamiento brutal se produce cuando me sobrecoge la jaula mental. Pero de ese tema siempre hablo, por no decir que es el único y gran monotema monoexclusivo de mi "yo" (peor aún, mi "YOIDAD" o bacterias filosófico-alemanas). 

Y de repente todo vuelve a ser absolutamente plano. Todo pasa rápido y mi cabeza se acostumbra a querer que pase más rápido aún, pero sigue anclada en un punto dos o tres meses atrás. Soy malísima midiendo distancias. Consecuencia de ser miope y lerda. Bueno, miope es decir poco. Soy prácticamente ciega, igual que prácticamente sorda. 

Se trata, simplemente, del valor de las cosas. Cómo cambian, cómo dejamos unas atrás y otras se nos escapan. Cómo al conseguirlas, de repente pierden su valía, su significado. Me gustaría saber por qué cuanto más se tiene, más se quiere. Por qué nunca es suficiente. Y en ese sentido creo que está la verdadera libertad oculta, en aprender a dejar de "necesitar" absurdamente, tanto cosas como personas. Teoría barata, pero práctica nula. 

Me atormenta bastante el efecto rebote de las cosas, el saber que siempre estoy esperando algo y nunca sé muy bien qué. Sé que no estoy esperando nada, puesto que sigo sin creer que exista el futuro. Sólo va sucediendo, cada vez más negro, más peligroso y más aburrido, por lo que veo. Ése es el rebote de las cosas: las quieres, no las consigues, dejas de quererlas; o las quieres, las consigues y dejas de quererlas. 
¿Qué cara se supone que debes poner cuando, después de tanto tiempo, de haber perdido tanto esfuerzo deseando, de haber invertido tanto, de haberte involucrado hasta el fin y no haber logrado nada en su momento, de repente se arma el puzzle solito, como por arte de magia, y obtienes aquello que querías? 
La única conclusión que he sacado es que pasan, llegan, las "vivo" y no tengo espacio alguno en mi cabeza para considerarlas. No, lo he intentado, y llevo tres años así, pero no. En esta ciudad, por ejemplo, no hay nada que me atrape, que me cautive, que haga que quiera quedarme. No como para tirar de mí. Para mí nada de todo esto tiene un valor incondicional, sinceramente. 

Las personas. Sí, las personas que he conocido, sí. Pero forman parte de un algo incompleto. Esa parte incompleta me encantaría tenerla hasta que me muera, que formen parte de mi vida, claro que sí. Aunque puestos a elegir... Éste no es mi sitio, nunca lo ha sido y nunca lo será. Mi sitio no está con ellos. Sólo para compartir "x" momentos. El resto del tiempo... El resto del tiempo me toca estar en la nube. La nube que es mi jaula. La jaula que es mi cabeza. Mi cabeza que es mi locura. Mi locura que es mi autodestrucción. Mi autodestrucción que es lo que me mantiene viva. Viva que es lo que no me siento nunca. Nunca es la palabra para todo lo que no me sucede. Suceder es la palabra que describe de manera negativa todo lo que se relaciona conmigo. Conmigo es con todo lo que debería contar pero ni si quiera me tengo confianza. Confianza es lo que no termino de perder. Perder es lo que debería, la maldita esperanza. Ese círculo de fuego asqueroso, interminable.

Ahora sé por qué lo relaciono todo, todo con su voz y esa serie. Qué pena que las ficciones nunca sean verdad. 

viernes, 23 de enero de 2015

Cerrar

Cuanto más tiempo pasa, más me arrepiento de haber llegado aquí, de estar aquí, de seguir aquí. Cuanto más tiempo pasa, más difícil es dejar los remordimientos a un lado y abandonar definitivamente. Cuanto más tiempo pasa, más absurdo se vuelve todo y más imposible poder hacer lo único que quieres: dejarlo todo. Porque ya no puedes esperar a mañana y tirar otro día, y otro, y acumular la mierda para después. Llegar al punto de que todo cansa y nada compensa. Claro que realmente no es todo malo, pero lo bueno no alcanza, y cuando sucede, es como si hubiera que pagar un alto precio. 
Definitivamente ése no era mi plan, y eso que ni si quiera había plan. Tenía los ojos abiertos, pero no veía nada. Pasarían las cosas, como de hecho pasaron. Siempre digo que es una voz al fondo de mi cabeza y luego siempre tiene razón, pero para cuando se hace consciente, el error ya está mucho más que cometido. No digo que para otros no sea perfecto, muy bueno, buenísimo, o medio bueno, simplemente que para mí no lo es, no merece la pena y si pudiera, nada habría pasado. No impongo lo que pienso, pero por más incómodo que resulte, no voy a dejar de decirlo. Como si alguien me escuchara e intentara comprenderlo. Precisamente por eso, sigo y sigo acumulando mierda, odio y rabia, haciendo cada día más imposible que levante cabeza. Porque una vez que te planteas hacerlo, en seguida piensas "¿para qué?". Y es simplemente que no quiero,  no encuentro un motivo, no necesito un motivo. Si no sé explicar por qué soy la gota que colma el vaso, la excepción de mierda, ¿por qué tengo necesariamente que buscar y encontrar y amoldarme a un motivo para encajar? A lo mejor es que simplemente todo me parece una mierda sin sentido, un juego estúpido y no quiero jugar. Claro que no quiero nada, no quiero hacer absolutamente nada. Pararme la verborrea mental incansable desde que tenía 5 años, eso es lo único que de verdad he querido. 

miércoles, 21 de enero de 2015

You have to... or how I told you.

¿Por qué mitad, si se puede descomponer y completar una figura dejando espacios? ¿Por qué medio sol si la extensión de sus rayos pueden alcanzar más lejos? ¿Por qué limitar? ¿Por qué temer? ¿Por qué seguir el orden y encerrarse? ¿Por qué  no elegir radicalmente, sin importar las consecuencias, tu propio dolor, y hacer sin más lo que quieres? 
Si me lanzo al vacío, si la piscina está llena, vacía, o a medias, es cosa mía. 
Si se me hace de noche o de día, es cosa también sólo mía. 
Si grito o me callo, es mi problema. 
Si no afecta a nadie... ¿Cuál es la queja? 
Pero la gente cree que tiene ese poder sobre ti, esa autoridad para "como ____" tuyo que es, poder decirte lo que piensa y sentar esperado a que la hagas caso, decepcionarse cuando no lo haces y echártelo en cara porque le has hecho daño. Toma ya. ¿Cuántos de estos casos podría ser fácilmente catalogados de chantaje moral? Y luego está el que simplemente es un animal arrinconado, que espera pacientemente su turno para salir de la cueva y morder. 
Eso es lo que digo que no quiero. Que me harta. Que me requema. Que me hace enloquecer más fuertemente y buscar más rápidamente una salida. En otra cosa no, pero en huir... el historial es amplio y creo que avala un principio de importante capacidad para lo que no debería hacer. 

Again (That same old song)

Hecho. 
Sin miedos, ni vacilaciones, ni pulsos de mierda temblorosos. Y ha sido una mujer la que me ha dado el ¿empujón? 
Ver lo patética que se sentía, el ridículo en el que la estaban dejando públicamente. Cómo sale a la luz todo lo privado. Ese tipo de cosas que tanto odio... Porque sé lo difícil que es irte con una sonrisa a casa. Lo que es ponerse nerviosa y que el tiempo parezca no pasar nunca. La incertidumbre de cómo salir del paso y querer meterte bajo tierra por vergüenza. 

Sé lo que es sentirse completamente ridícula, sola, incomprensible. Que alguien diga si hiciste o dijiste aquello. Que alguien diga que nunca te dio esperanzas, que tú te hiciste ilusiones. Y sé lo que es callar situaciones completamente demostrables, por no entrar en el juego, porque se va a notar que te tiembla la voz. Porque entonces sólo quieres huir y que el mundo se pare antes de eso, y vuelva a seguir sin que nada hubiera pasado. Y supongo que lo que más duele es la impotencia, el no saber explicar lo que sientes para que la otra persona lo entienda, que te juzgue, que te obligue a reconocer, aunque ésa no sea su intención, que no había nada que hacer porque nunca te dio pie a ello. Sé que da igual lo que intentes argumentar, porque no tiene importancia, porque no vas a convencer a nadie con lo indemostrable que hay dentro de tu cabeza. Siempre habrá otro punto de vista, siempre otro tendrá algo que añadir, algo que echarte en cara, algo que negar. 

Y ni si quiera es eso lo que quieres evitar. Lo que se te hace es un nudo en todo el cuerpo, y necesitas luchar contra él para mantener la compostura. Pero una vez fuera, o sola, o dentro, o en el medio del universo, cuando te quedas sola, desnuda, completamente desnuda frente a la realidad, con el ruido sordo del silencio reventándote los oídos, es inevitable ponerse a llorar. 

No lo supe explicar. No lo podría explicar. De lo mismamente patético que es todo, resulta imposible dar una explicación racional. Entenderlo. Simplemente te pasa, se desarrolla sin que te des cuenta y entonces te encanta. Lo sentía. Es algo que se me remueve por dentro. Que no lo puedo evitar. Supongo que todo el mundo tiene una debilidad, y ésa en concreto era demasiado como para que yo no cayera. 
Si cae la libertad frente a la libertad, ¿cómo no podría caer un bicho perdido por el mundo?

Él le ha dicho que no es ni lo que quiere, ni lo que necesita en su vida. Exactamente las palabras que yo he tenido estos últimos años para referirme a mí misma con respecto a semejante locura. ¿Se ve ahora por qué soy débil si se me devuelve al principio? ¿Se entiende, un poco quizá, que yo quiera tocar el sol, cuando el sol se dirige a mí, personalmente a mí? 
Juro que fue como si me hubiera caído un trozo del cielo, pero a la vez sabía que todo lo demás pasaría. Era un poco "cuidado con lo que deseas". Pasó a destiempo y una persona tan sumamente descuadrada, sin orden ni límites, como soy, es algo que ni de lejos podría manejar. Era inevitable. Así que entiendo que la respuesta sea poner tierra de por medio. Es más fácil. Es lo mejor. 

Lo único que pasa es que siempre, siempre, siempre me quedo con este mal sabor de boca. Esta sensación de haber perdido otra vez. La incertidumbre de si en algún momento hubiera podido ser. La certeza de que cuando más claro estaba todo, más rápido y mejor se iba a la mierda. Y si me remonto tiempo atrás, encuentro cosas similares. Me "enamoro", sé que nunca pasará nada, que está muy por encima de mí, muy fuera de mi alcance. Entro en el lío y me sigo enredando y enredando, hasta que él tiene que darme con la realidad en las narices. 
Los primeros fueron simples rechazos con delicadeza, como una especie de cariño. Luego pasaron a un "ni contigo ni sin ti". Otros fueron insultos a las espaldas. Alguno directo a la cara, con recaídas cantantes y sonantes, para volver a ridiculizarme. Después ya era demasiado evidente que era muy retorcida, demasiado complicada y era mejor guardar las distancias. También hubo quien se aprovechó, mucho por cierto, del hecho, además de aprovecharse del ser amigos. Y ninguno supo entender que era muy fácil: o todo o nada, y si la decisión no depende de mí, ahí está la puerta. Pero si la cierras, que no se te olvide no volver a abrirla, y ahorrarte los desprecios, que sigo sin llevarlos bien. 

Éste es el último y como siempre, me traicionarán las putas palabras, pero no me puedo callar: ojalá que para el resto de mi vida sí sea el último. 

lunes, 19 de enero de 2015

Wonder... What?

Realmente pensaba que había algo más allá de esta mierda. Pero no, no lo hay. Ya está. Esto es todo. 
Aquí se acabó. 

¿Los buenos días? Tan pocos que sobran hasta las manos enteras para contarlos.
¿Los buenos momentos? Me gustaría saber dónde se han metido. Puede que el agujero negro de mi existencia se los haya tragado. 

El plan es dejar que simplemente se haga de noche. Y con suerte, ni si quiera la oscuridad podrá saber si estaba allí o no. Así, cuando se haga de día, no tendré que decir si me he ido, si he estado. Simplemente, nadie me vio. Nadie se dio cuenta. 
¿Importó? Obvio que no.
¿Importa? Más quisiera. Pero tampoco. 

Es sólo que... I can't remember when, I can't remember what. I just wish I was free falling.

It's fine.

Quizá la locura a veces no esté tan mal. Tal vez te dé un impulso y necesites seguirlo. ¿Cómo decirlo? Una mezcla entre frío, dolor, prisa, calor, más dolor, más prisa. Opresión. Y volver a llorar porque estaba decidida a hacerlo. Porque detrás del "¿para qué?", ahora sí había una respuesta. La había desde hace mucho tiempo. ¿Y por qué no? Porque pensé que era mejor no arrepentirse pronto, al día siguiente. Que quizá sólo fueran las malas horas, el agobio. Ahora pienso que tal vez me arrepentiría, pero también pienso que lo haré. Llegará un momento en que lo haga y como ni si quiera tendré una pregunta, un síntoma de interés, entonces estará bien haberlo hecho. Tarde, pero bien hecho. 

Últimamente me atacan viejas ideas para las que siempre he tenido la misma respuesta. ¿Diferencia? Que ya no tengo 14, ni 16, ni si quiera 20 años. He intentado pensar que es así y punto. A lo mejor tengo que empezar a cerrar puertas. Y no me importa demasiado de qué manera. ¿A alguien le va a importar? Ni si quiera eso me afecta ahora mismo. 

Lo único que se me ocurre es que me he cansado de ser idiota. De ser la idiota una y mil veces más. ¿Por qué los demás siempre están arriba y yo abajo? Este odio proyectado. Estas estúpidas justificaciones que a nadie le interesa escuchar, que nadie quiere oír porque no es lo que quieren oír. Vale, están cansados. Vale, no es su problema, ni su vida, ni su salud mental. Solamente eres ese pedazo de carne que necesita llevarles la contraria. Un ser absurdo y estúpido que necesita ponerse en ridículo, hoy, mañana, pasado. Una persona con la que no se puede hablar, que no razona, que no sabe, que no... Y así indefinidamente. 

Ok. Entonces ayer se me ocurrió que era lo mejor que podía hacer. Ese plan absurdo del que siempre me habría gustado participar. Pero una persona que rompe constantemente vajillas no es precisamente algo que no se eche de menos, ¿no? Quiero decir, cuando el ruido para y para por mucho tiempo, es algo que descuadra, ¿o no? 
Ojalá las situaciones, sin más, tuviera una puerta de atrás. Y como dijo el Imbécil una vez: Huir huyendo.

miércoles, 14 de enero de 2015

5791

Que es imposible saber lo que es decir "me siento como un animal enjaulado" hasta que no te sientes así. Que es incomprensible, inimaginable, te puede parecer estúpido, infantil, cobarde, etc., y eso no cambia nada. Ni a uno ni a otro. Solamente acrecienta el vacío de quien lo siente. Ya no es la incomprensión, es el ataque, el negar algo porque tú no lo has visto, sentido, vivido, experimentado. Nada. Ciego el que no quiere ver y nada más. Indemostrable hasta que los ojos lo ven. Y todo se mide por la vista. 
Entonces igual habría que abrir a la gente en canal para saber lo que piensan, cómo se sienten, qué han vivido y cuánto hay de verdad en lo que dicen. Y todo para volver a lo mismo: las consideraciones personales se miden por lo que uno cree y piensa. Y si te da lo mismo, no vas a ir más allá. Así que, si no vas a comprender, ¿para qué te molestas en juzgar? 
Prima dar lecciones de vida y quedar bien, llevar a puerto tu razón porque la tienes y ya. Pero sí, bueno, el puto animal enjaulado también lo tiene que pensar, entender lo que dicen los demás. Dentro de su inestabilidad, de su incoherencia, de su absurdez existencial no hay que entrar, porque no tiene sentido. Sólo hay que darle en los morros para que no chille, porque a nadie le importa lo que piense ni lo que diga. A quién le podría interesar la mierda, cómo es ese círculo vicioso que no le deja respirar, si ellos ven otra cosa. No hay necesidad, no hay un por qué. Olvidan que es un animal enjaulado, que no puede abrir la puerta porque no la hay. Que no puede elegir qué camino tomar porque no ve otro, no hay otro, y ésa es su realidad, la diferencia con el resto del mundo, que donde ellos ven extenso el mundo, el animal sólo ve medio metro cuadrado vallado. 
¿Y qué quiere? No quiere nada. Querría cualquier cosa a ser como es. Querría ser como cualquiera de ahí fuera y no un bicho encerrado. Querría ser aire, piedra, luna, río, hormiga, ballena, girasol. Todo menos aniquilación y autodestrucción. Pero eso es lo de menos. Lo que importa es que las cosas son verdad porque los demás lo dicen y el animal enjaulado sólo dice mentiras porque no sabe. No sabe. Sólo sabe aquello que los demás desconocen y de lo que huyen cuando intenta explicarse. 
¿Consecuencias? Que cada día se retuerce y se pierde más en su locura, esperando que el fin llegue cuanto antes. Un privilegio que tampoco le será concedido jamás.