"Preguntarme por qué y saber que no tiene sentido. Y estabas tan bonito, y todo era tan perfecto. Tú, ojos cerrados, sueño profundo, en este mundo, mío, mi mundo azul.
Retener en un suspiro las ganas de abrazarte. Comerte con la mirada. Rozarte con susurros. Pensarte en palabras. Ahogar las ganas, sólo hasta que te despiertes... Y me cuesta la vida no perder el control.
Perder el control, perderme contigo y olvidarme de todo. Fuera de este globo, de esta esfera azul, qué más me da, qué más me importa, si estás aquí conmigo, si al final todo sobra. Y que cuando sonrías la luz inunde completamente este lugar, que el brillo no se acabe cuando el muerdo comience o llegue a su fin. Sé que es mucho pedir pero al final sólo tú lo harías sencillo.
Y medio dormido aún me das los buenos días, mientras me envuelves con tu cuerpo. Qué sabrás tú lo que son buenos días... Y me aprietas, me haces cosquillas, me haces reír... La luz se vuelve más azul si cabe y un único rayo dorado cae sobre nosotros, al tiempo que tú callas y entrelazas mi mano con la tuya. Me callas a besos lo que con palabras no te atreverás a decir nunca.
A veces no me importa, a veces me desgarra, pero cada segundo contigo, cada minuto, cada hora... es un chute de adrenalina que me recuerda que estoy viva, que eres maravilloso y lo mejor que podría haberme pasado jamás. Por eso merece la pena olvidar, dejar de lado y olvidarme del mundo aunque sea un día, dos o una semana. Qué más da, si ahí fuera nada puede compararse contigo y yo no podría llegar a ser más feliz ahora que ese mundo brilla de nuevo.
Y cierro los ojos, te aprieto, espero y deseo, suplico, que no acabe. Así está bien, así y nada más. Nada más...".
No hay comentarios:
Publicar un comentario